
Y tú, ¿también quieres un agujero negro que se trague todos tus problemas?
Todo es susceptible de ser vendido – y comprado. Depende del precio que quieran pagar… y de la historia que haya detrás. Ya se pueden comprar estrellas. ¿Por qué no agujeros negros?Pero, ¿sabías que esto se lleva haciendo desde 1979? En esa fecha, una empresa llamada International Star Registry decidió poner “el cielo al alcance de todos”, en sus propias palabras.
Quien quisiera comprar una estrella, contactaba a esta empresa y, por unos cuantos dólares, recibían un certificado firmado con el nombre de la nueva estrella, un mapa de la constelación y una carta que identificaba la estrella recién nombrada.La comunidad científica rechazó de plano la posibilidad de comercializar las estrellas, pero lo cierto es que esta empresa no sólo no desapareció, sino que más de 40 años después, sigue en activo y tiene réplicas por todo el mundo.
Tan es así que muchas entidades, públicas y privadas, han hecho uso de esta posibilidad. Por ejemplo, la ciudad de Daytona Beach registró 7 estrellas con los nombres de las víctimas del accidente del Challenger en 1986, y hay una constelación llamada “The Big Bang Dipper” en honor a la popular serie “The Big Bang Theory”. Altos mandatarios, actores y celebrities de todo el mundo tienen una estrella con su nombre en el cielo.
Pero lo cierto es que, quien compre una estrella, en realidad no está comprando más que un símbolo, un gesto, un bonito recuerdo, una historia que contar. Una emoción.
¿Cuál es la historia que cuentas? ¿Tienes claro qué emoción despiertas en tu audiencia? La respuesta a estas dos preguntas está en la estrategia y narrativa de tu marca. Nosotros las construimos.
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