Y tú, ¿tendrías una patata como mascota?

Y tú, ¿tendrías una patata como mascota?

Piénsalo: Una patata no hace ruido, no hay que sacarla a pasear, nunca te desobedecerá y lo mejor: no te gastarás ni un euro en darle de comer. La única pega es que se termina pudriendo y la tendrás que cambiar por otra. Si no, sería la mascota perfecta.

¿Crees que es una idea loca? Puede ser pero, ¿y si te dijéramos que no hemos inventado nada? 

Una historia real


Mr. PETato está inspirado en una historia real: En 1975 un publicista llamado Gary Dahl inventó las Pet Rock, unas piedras-mascota que tenían todas las ventajas de una mascota viva, pero sin los inconvenientes que todo el mundo conoce, gastos de alimentación, de veterinarios, problemas de limpieza… Además, ¡estas no se pudrían!

Compró unos guijarros a centavo, hizo unas cajas de cartón a las que puso unos agujeros para que la piedra “respirara”, añadió un poco de paja y creó un libro de instrucciones lleno de notas humorísticas, juegos de palabras y dobles sentidos para cuidar y entrenar a las Pet Rock. 

El manual aseguraba que había ciertas instrucciones, como “quieta” y “sentada” que las Pet Rock cumplían a la perfección. Dar vueltas sobre sí misma requería un poco de ayuda por parte del entrenador, y lo más difícil, casi imposible, era que trajeran el palo cuando se lo lanzaban. Lo bueno es que no había que educarlas para hacer sus necesidades. Casi como un gato.

Millonario vendiendo piedras


El auge de las Pet Rock fue efímero, pero Dahl se hizo millonario con ellas, ya que llegó a vender 1,5 millones de estas mascotas. Lo más gracioso del asunto es que en 2013 se volvieron a comercializar y hoy en día las puedes comprar en Amazon por 29,99 dólares.   

Piénsalo bien: ¡Casi 30 euros por una piedra! Pero si compras una Pet Rock, sabes que no estás comprando una simple piedra, sino mucho más: originalidad, diversión y sentido del humor.

¿Y qué hace que un simple guijarro transmita todo eso? 

La respuesta está en el marketing.

El marketing se ocupa de “envolver” cualquier producto o servicio con una historia que despierte una emoción en el cliente. La finalidad es hacerlo deseable a sus ojos y que, a la hora de la verdad (el momento de compra) elija nuestra oferta por encima de las demás.

Las decisiones de compra son emocionales


¿Sabías que, como dice la neuropsicóloga Carolina Marín, “el 80 por ciento de las decisiones de compra son emocionales, y sólo el 20 por ciento de las decisiones son racionales”?

Además de despertar emociones, es importante que la historia que contemos explique claramente los beneficios de tu producto o servicio a tu cliente ideal. Detrás de este proceso hay un arduo trabajo de identificar a ese cliente ideal, saber escucharle para identificar sus necesidades y apelar a su punto de dolor. En definitiva, solucionar sus problemas.

En Código Media no sólo identificamos tu valor diferencial, también contamos tu historia de forma vendedora, para que cumplas tus objetivos.

Creamos historias que venden, a partir de tus ideas.

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